
NUESTRA ESCUELA E INTERNET
Un estudio del University College de Londres concluye que la utilización de Internet está afectando a la forma en que leemos y pensamos.
Un estudio del University College de Londres concluye que la utilización de Internet está afectando a la forma en que leemos y pensamos.
Se recibe la información con mucha rapidez y en pequeñas dosis, con lo cual disminuye la capacidad de concentración y de reflexión. Los adolescentes están perdiendo aptitudes para leer textos largos y para concentrarse en una sola tarea, siendo capaces, sin embargo, de saltar de una página a otra con rapidez o de resolver varias tareas al mismo tiempo. En cualquier caso, también según el citado estudio, esta destreza digital no equivale a destreza informativa, es decir, a saber buscar y organizar los conocimientos.
Los alumnos permanecen cada vez más tiempo en la Red para buscar noticias; utilizar el correo; escribir en el blog; chatear, escuchar música o ver películas; entrar en Facebook; consultar información?
La web está transformando la nueva generación, pero el gran problema es que el sistema educativo va por otro lado. Continúa el divorcio entre las estrategias que se adquieren con las nuevas tecnologías y las que siguen siendo imprescindibles en el aula. En este sentido, la actual enseñanza es tradicional.
Las técnicas de estudio o de trabajo intelectual más eficaces para el éxito académico no han variado. Aunque es cierto que hay posturas encontradas en cuanto a los cambios que las competencias digitales puedan tener en la capacidad intelectual, está claro que sin lectura en profundidad y capacidad de concentración, no es posible la reflexión y consecuente adquisición de conocimientos.
Por ello, la gran asignatura pendiente es integrar las nuevas capacidades de la era digital en el clásico proceso de enseñanza-aprendizaje.
Que el libro y la libreta no vayan por un lado y la computadora por otro.
Que el acceso a Internet no sea un fin, sino un medio que se pueda controlar y utilizar en beneficio de la propia formación. Que la pantalla posibilite, o al menos no impida, el estudio, para evitar que los estudiantes se conecten a la Red tratando de escapar del esfuerzo que requiere la auténtica lectura, concentración, síntesis, relación y, por supuesto, memorización. En fin, que las horas dedicadas fuera del aula a navegar puedan aprovecharse en beneficio de la propia formación y para superar las exigencias académicas.
Mientras esto no se consiga, Internet seguirá siendo un factor más de fracaso escolar.
La escuela irá por un lado y la vida por otro.
El profesor no dejará de pedir lectura reflexiva de obras clásicas, buena expresión, sólido razonamiento científico y, por supuesto, dominio de conocimientos.
Si embargo, en la Red se continuará navegando sin centrarse en lo esencial; la expresión oral y escrita será desastrosa; razonar y reflexionar en profundidad resultará imposible y aprender conceptos, demasiado sacrificado. Continuará el ascenso en el sistema educativo, llegarán los exámenes tradicionales? ¿De qué servirán las habilidades digitales?
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